Bonos: los instrumentos de deuda más populares entre los inversores
Un bono es un instrumento financiero en forma de pagaré. Comprar un bono significa financiar, directa o indirectamente, a un Estado o empresa que emite una deuda a cambio del pago de intereses.
¿Qué es un bono? ¿Cómo funciona este instrumento financiero? ¿Cuáles son los distintos tipos de bonos y sus respectivas ventajas y desventajas? Descubra todo lo que necesita saber sobre el mercado de bonos en este artículo.
El trading conlleva riesgos. Esta actividad es adecuada únicamente para clientes informados que comprenden el funcionamiento de instrumentos financieros complejos (futuros, opciones, CFD, etc.) y que pueden permitirse asumir riesgos elevados, incluido el de sufrir pérdidas rápidas que excedan los depósitos. Las estadísticas de trading muestran que más del 90 % de los traders pierden dinero. Sea prudente.
¿Qué es un bono?
Definición de bono
Un bono representa una parte de un instrumento de deuda negociable, es decir, un título de deuda que puede comprarse o venderse en el mercado secundario (en el que se intercambian los títulos ya emitidos).
El prestatario (también llamado emisor) puede ser una empresa pública, privada o un Estado (en cuyo caso, se denominan bonos soberanos).
A cambio del capital prestado, la institución que emitió el instrumento financiero paga intereses a su acreedor. En función del tipo de bono, los intereses pagados pueden ser variables, fijos, indexados a la inflación o a un tipo de referencia. El capital se reembolsa al vencimiento.
Un bono especifica contractualmente las condiciones de remuneración vigentes durante la vida del título. Pero, a diferencia del accionista, el tenedor del bono no tiene derecho a voto ni puede participar en las decisiones que tome el emisor.
A cambio, el emisor no puede modificar las cláusulas contractuales hasta el vencimiento. En el caso de los bonos a tipo fijo, los ingresos son estables y regulares.
Por este motivo, los bonos se consideran una de las clases de activos menos arriesgadas, pero todo depende de la capacidad del prestatario de devolver el capital.
Cuanto menor sea la calidad del emisor, mayores serán el riesgo y el potencial de rendimiento. Si el emisor está al borde de la quiebra, debe tenerse presente el riesgo de impago.
Para saber hasta qué punto es estable un emisor, las calificaciones que otorgan las agencias de calificación (o de rating) pueden ser muy valiosas. Estas oscilan entre «AAA» para los mejores bonos y «D» para los impagos.
Cómo funcionan los bonos
Existen distintos tipos de bonos, pero, en cierto modo, todos funcionan siguiendo el mismo principio.
Este es el vocabulario básico que debe saber para comprender cómo funciona un bono:
- El valor nominal (o principal) representa el capital inicial que se ha prestado al emisor del bono. Se le reembolsa al suscriptor cuando el bono llega a su vencimiento.
- El cupón se corresponde con los intereses que se le pagan al acreedor. Puede pagarse en intervalos regulares, solo al vencimiento, a un tipo fijo o variable en función de la naturaleza del bono.
- El precio del bono es el precio al que se intercambia el bono en el mercado secundario, es decir, el mercado «de segunda mano» en el que se operan los bonos que ya se han emitido.
- El vencimiento marca la vida del bono. Se corresponde con el punto en el que el inversor recupera el capital prestado al emisor. Puede variar desde unos meses hasta varias décadas, aunque algunos bonos son incluso perpetuos y no tienen una fecha de vencimiento. Para recuperar su inversión inicial antes del vencimiento, el inversor puede vender su título en el mercado específico.
Los tipos de interés se mueven en dirección opuesta a los precios de los bonos en los mercados secundarios. Por tanto, si suben los tipos de interés, los precios de los bonos caen y viceversa.
Historia de los bonos
Pedir prestado capital a través de la emisión de bonos es una práctica antigua que se remonta al Renacimiento. Esta forma de financiación facilitó las transferencias de propiedades e impulsó la inversión y los intercambios comerciales.
En la actualidad, los bonos no están materializados y el acreedor recibe los cupones directamente en su cuenta, pero, históricamente, los bonos se imprimían en papel. Al certificado se le añadían varios cupones que se correspondían con la fecha de pago de los intereses.
Para recibir el pago, el tenedor tenía que cortar un cupón de papel y entregárselo a su banco a cambio del pago de intereses. Este es el motivo por el que, en ocasiones, hoy en día se sigue utilizando la expresión «corte de cupón» para referirse a la fecha de pago de intereses.
Los distintos tipos de bonos
Bonos a tipo fijo
Tal y como sugiere su nombre, el tipo de interés de este tipo de bonos es fijo. El tipo se establece cuando se emite el título y se paga de manera regular, normalmente de forma anual, hasta el vencimiento.
Los bonos son negociables, lo que significa que pueden operarse en el mercado secundario a un precio que depende de la oferta y la demanda. Por otra parte, las cláusulas contractuales que especifican las condiciones de reembolso del principal y el cálculo de los pagos de intereses no pueden modificarse a lo largo de la vida del bono. Por tanto, suele considerarse una inversión relativamente segura, ya que el rendimiento es estable y predecible.
Sin embargo, tenga en cuenta que la inflación reduce el valor de los bonos a tipo fijo.
Bonos a tipo variable
Se trata de un tipo de bono cuyos tipos de interés varían en función de un tipo de referencia, es decir, el cupón de estos bonos está referenciado a un tipo de referencia, lo que adapta el nivel de rendimiento a las condiciones monetarias.
En teoría, este tipo de bonos son menos volátiles y más resistentes a las fluctuaciones del mercado, ya que el tipo de interés se ajusta en función de las condiciones del mercado. Ofrecen una mejor protección contra la inflación debido a que el rendimiento viene determinado, en parte, por el tipo de referencia, que a su vez está vinculado a la inflación.
Bonos convertibles
Un bono convertible es un tipo de bono convencional al que se le añade un derecho de conversión, es decir, permite a su tenedor convertirlo en acciones durante un periodo predeterminado.
El titular del bono no está obligado a ejercer la opción de conversión si no quiere hacerlo. Sin embargo, la opción no es gratuita, ya que el cupón que paga el emisor es inferior al que habría pagado sin la cláusula de conversión.
Si el precio de la acción es superior al precio del bono, puede merecer la pena convertir el bono en acciones. Las ganancias serán iguales a la diferencia entre el valor de mercado de la acción y su precio de conversión. En cambio, si el precio de la acción es inferior al precio del bono, la conversión no es relevante para el inversor, ya que puede seguir recibiendo intereses por su bono antes de que se reembolse en su vencimiento.
Bonos ligados a inflación
Este tipo de bonos están diseñados para proteger a los inversores contra la inflación. Tanto el principal como los tipos de interés de estos valores están indexados a la inflación y son emitidos principalmente por los Estados.
El principal está protegido contra la inflación al estar indexado a un índice de referencia de precios al consumo, que, en el caso de la eurozona, se trata del Índice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA). Si la inflación es positiva, el principal crecerá a lo largo del tiempo. En caso de que los precios caigan, el principal suele tener un suelo que evita que el reembolso sea inferior a la inversión original.
Por tanto, este tipo de bonos pueden actuar como un escudo frente a la subida de los precios y a la pérdida de valor de la divisa, ya que el cupón también está protegido contra la inflación y se calcula como un porcentaje fijo del principal indexado.
Bonos cupón cero
En lugar de pagar cupones sobre la marcha como los bonos «convencionales», este tipo de bonos no lo hacen hasta su vencimiento.
Esto no significa que el bono no vaya a arrojar un rendimiento, sino que se pagará en su vencimiento. Actualmente, el Tesoro español no emite este tipo de bonos, pero esta es la estructura típica de las Letras del Tesoro, que son activos a corto plazo que emite esta institución.
¿Por qué operar con bonos?
Ventajas de operar con bonos
Los bonos son adecuados para todos los perfiles, desde los más seguros hasta los más dinámicos.
Los profesionales consideran los bonos soberanos como una de las clases de activos menos arriesgadas, y algunos incluso se perciben como activos refugio por su capacidad de generar beneficios a través de la liquidación de los cupones aunque presenten un bajo nivel de riesgo.
Algunos bonos proporcionan una rentabilidad sobre los ahorros, mientras que otros protegen el capital contra la inflación, siempre con un nivel de riesgo moderado a condición de que invierta en los bonos mejor calificados por las agencias de rating.
Pero estos valores financieros también pueden ser adecuados para perfiles más especulativos con los bonos de «alto rendimiento» o «high yield». Las agencias de calificación no incluyen este tipo de bono en el grado de inversión (calificaciones que oscilan entre AAA a BBB-), sino en el grado especulativo (calificaciones que van desde BB+ hasta D por impago).
Cuanto mayor sea el riesgo de este tipo de bono, mayores serán los rendimientos. Este tipo de inversión está dirigida a inversores preparados para asumir riesgos y que buscan obtener rentabilidad. Ya sean corporativos o soberanos, convertibles o ligados a la inflación, los bonos ofrecen una amplia gama de posibilidades de inversión para elaborar una cartera diversificada.
Limitaciones de operar con bonos
Para obtener exposición a esta clase de activos, se aconseja a los inversores minoristas que no inviertan «directamente», sino que utilicen productos bursátiles o participaciones en fondos de renta fija o indexados.
De hecho, el riesgo de concentración (es decir, el riesgo de «poner todos los huevos en la misma cesta») es mayor que con las acciones, con las que es posible invertir manteniendo una cartera diversificada. Para mitigar el riesgo, es más conveniente tener como objetivo todo un segmento de la clase de activo (bonos en el grado de inversión o de alto rendimiento, soberanos o corporativos, por ejemplo) en lugar de tener que multiplicar las inversiones para garantizar que se alcance un nivel aceptable de diversificación.
En función de la solvencia del emisor, los bonos pueden ser una inversión arriesgada, incluso es posible perder todo el capital en caso de impago.
Por último, los rendimientos de los bonos con mejor calificación son bajos, tanto que muchos bonos soberanos y corporativos los han visto caer por debajo de cero como resultado de políticas monetarias excesivamente acomodaticias. La consecuencia de estos tipos negativos para los ahorradores es la disminución de los rendimientos, en particular en los fondos en euros.
¿Cómo operar con bonos?
¿Qué bróker escoger para operar con bonos?
Bancos online, tradicionales, brókeres especializados… Existen muchos intermediarios financieros en la actualidad que ofrecen una amplia gama de instrumentos de inversión.
En función de esto, compare las ofertas. Escoja el que escoja, tenga en cuenta las comisiones que se le cobrarán. Comisiones de gestión, de custodia, de intermediación… pueden variar y multiplicarse en función del intermediario que elija.
Además, debe prestar atención a la ergonomía de la plataforma de inversión, así como a las herramientas de gestión y a los productos que ofrece el bróker.
Para los inversores activos, es más adecuado recurrir a un bróker especializado, ya que las posibilidades de inversión son más amplias y las tarifas son más competitivas que con los actores tradicionales.
¿Para qué tipo de perfil es adecuado operar con bonos?
Los bonos pueden ser adecuados para todos los perfiles, pero encajan especialmente con los inversores con un perfil seguro que buscan acumular capital a largo plazo.
En menor medida, también son adecuados para los inversores que buscan invertir de forma dinámica gracias a los productos específicos de esta clase de activos (derivados, ETF) que pueden multiplicar las posibilidades de inversión.
En general, se recomienda mantener una cartera de bonos para diversificar y equilibrar el riesgo.
¿Qué conocimientos se deben tener para operar con bonos?
Invertir en bonos exige sólidos conocimientos financieros. Para empezar, debe comprender la clase de activo (en este caso, los distintos tipos de bonos y sus mecanismos de funcionamiento), así como la calidad del historial del emisor para poder calcular el nivel de riesgo asociado.
Por último, invertir exige conocerse a sí mismo. Los inversores que tienden a restar importancia a la gestión de fondos deben tener en cuenta sus propios sesgos psicológicos.
¿Qué recursos son necesarios para operar con bonos?
No necesita contar con grandes recursos financieros para empezar a operar con bonos, ya que algunos productos le permiten hacerlo con solo unos cuantos cientos de euros. Sin embargo, para invertir en esta clase de activos, suele ser más sencillo recurrir a OICVM, que son participaciones en fondos de inversión. Estos productos permiten invertir a largo plazo en esta clase de activos.
¿Con qué bonos operar?
Todo depende de las necesidades del inversor (rendimiento, protección contra la inflación, diversificación de la cartera, etc.). En función de sus expectativas, recurrirá a un tipo de bono u otro.
Por la cantidad y diversidad de bonos que se ofrecen, estos son adecuados para todos los perfiles, incluso para los que presentan una mayor aversión al riesgo. Los inversores particulares preferirán invertir en esta clase de activos a través de productos bursátiles y fondos de renta fija en lugar de hacerlo directamente, y la amplia gama de ofertas les permitirá tanto diversificar sus carteras como sacar provecho de oportunidades de inversión en función de las condiciones del mercado.
Un bono permite a un emisor pedir prestado dinero a un acreedor.
A cambio del préstamo, el acreedor recibe un ingreso regular en forma de intereses. Los bonos son adecuados tanto para los inversores más prudentes como para los más dinámicos. También son una herramienta óptima para diversificar la cartera.
Maxime tiene dos másteres por la SKEMA Business School y la FFBC: un máster en Gestión y un máster en Análisis Financiero Internacional. Como fundador y redactor jefe de NewTrading.fr, redacta artículos diariamente sobre trading financiero.
